La Tecnología y la Educación.
Los retos que enfrentan los docentes.
Hoy en día, la evolución de las tecnologías de la información
avanza a pasos agigantados y a un ritmo verdaderamente rápido, tal es el
ejemplo de que los equipos nuevos en tecnología en apenas 18 meses son
completamente obsoletos o están fuera de la actualidad en el mercado, actualmente
es posible comunicarse de tal cantidad de formas que apenas hace 20 años eran prácticamente
inimaginables, el acceso a la información con el que se cuenta en la actualidad
ha venido a revolucionar la sociedad actual y la manera en que ahora el
individuo percibe el mundo, la información en tiempo real, la comunicación instantánea,
la gran cantidad de documentación y archivos disponibles en la red, entre otras
muchas fuentes existentes, han cambiado los hábitos del hombre y han envuelto a
gran parte de la sociedad actual en un circulo donde esta ultima cada día que
pasa y se crean nuevos artefactos tecnológicos se vuelve más dependiente de esas
tecnologías.
La educación no ha quedado exenta, aún cuando se ha demostrado
que las TIC constituyen un fenómeno social de gran trascendencia que ha
transformado la vida de millones, también se ha reconocido que su impacto en la
educación dista de sus potencialidades. En la región latinoamericana,
con base en los análisis de los expertos en el tema, se encuentra un claro
rezago no sólo en las posibilidades de acceso en condiciones de equidad a
dichas tecnologías, sino también en relación a sus usos pedagógicos. Al
parecer, en las condiciones actuales, y de no mediar acciones a todos los
niveles (político, educativo, económico), en nuestra región las TIC pasarán a
ser un factor más de desigualdad que perpetúe el círculo de exclusión social y
educativa en que se encuentran atrapados muchos de nuestros niños y jóvenes.
Por supuesto que las TIC en la educación abre muchas
posibilidades, pero también plantea nuevas exigencias. Uno de los
desafíos más importantes se refiere a la tarea docente. Las nuevas exigencias a
la profesión docente demandan que sean precisamente los profesores los
responsables de la alfabetización tecnológica de sus estudiantes y del
dominio de una diversidad de competencias requeridas en el contexto de las
demandas de la sociedad del conocimiento. La cuestión es ¿están preparados los
docentes para ello?, ¿se está haciendo lo debido para asegurar una formación
docente apropiada?
A pesar de las reformas curriculares de la última década que
se precian de sus fundamentos en el constructivismo, por lo menos en el caso de
los sistemas educativos de nuestra región, todavía prevalecen las formas de
enseñanza centradas en la transmisión del conocimiento declarativo y en las
evaluaciones del aprendizaje a través de exámenes de opción múltiple o de
recuperación casi literal de información puntual. En algunos estudios
realizados sobre el particular (en países como Chile, México, Colombia, España)
se ha concluido que los profesores y alumnos en general, emplean las TIC para
hacer más eficiente lo que tradicionalmente han venido haciendo, sobre todo,
para recuperar información o presentarla. Pero los usos más constructivos e
innovadores vinculados con el aprendizaje complejo, la solución de problemas,
la generación de conocimiento original o el trabajo colaborativo, son poco
frecuentes.
Asimismo, se ha encontrado que muchos profesores están
experimentando una falta de seguridad técnica y didáctica en relación a la
introducción de las TIC en el aula, dada la falta de programas de habilitación
docente apropiados y debido a que no se han logrado crear las condiciones favorables
para su uso pedagógico. Con relativa frecuencia, los profesores muestran menor
seguridad y una baja percepción de competencia o autoeficacia frente a las TIC
en comparación a sus estudiantes.
Por lo anterior, entre las prioridades a atender para promover
usos innovadores de las TIC en las escuelas, se encuentra el tema del
desarrollo y perfeccionamiento continuo de las competencias tecnológicas y
didácticas del profesorado. Hay que considerar no sólo espacios para la
reflexión y eventual transformación de sus creencias y prácticas pedagógicas,
sino ante todo, la creación de equipos o grupos de trabajo (a la manera de
comunidades de práctica y discurso crítico) que brinden el debido soporte y
acompañamiento en esta labor. Los esfuerzos conducidos (meritorios pero
insuficientes) se han centrado en dotar a los profesores de las nociones
básicas de uso instrumental de las TIC, con poco apoyo para su introducción
sistemática en el aula. Son menos las experiencias donde los profesores logran
adquirir las competencias necesarias para utilizar conjuntamente metodologías
didácticas innovadoras y TIC sofisticadas, enfatizando la comprensión del
conocimiento escolar pero sobre todo su aplicación tanto a problemas del mundo
real de interés para sus alumnos, como a su propio abordaje pedagógico.
Más allá del manejo instrumental básico de las TIC, el docente requiere
mejorar y enriquecer las oportunidades de aprender a enseñar significativamente
a sus estudiantes con apoyo en dichas tecnologías, lo que implica su participación
activa en proyectos colectivos de diseño y uso de ambientes de
aprendizaje enriquecidos con las TIC.
Lograr lo antes expuesto no es tarea sencilla, pero tampoco
es inasequible. Existe afortunadamente evidencia suficiente de experiencias educativas
exitosas donde los docentes han logrado innovar la enseñanza y promover
aprendizajes significativos en sus estudiantes. Al respecto, se pueden
mencionar los cinco atributos clave que plantea la UNESCO para llevar a buen
término una innovación educativa, basados en la literatura reportada sobre el
papel y necesidades de los profesores: 1. Ventaja relativa: hay que demostrar
al profesor que el aprendizaje enriquecido por medio de las TIC es más efectivo
que los enfoques tradicionales; 2. Grado de compatibilidad: demostrar que el
uso de las TIC no se opone a los puntos de vista, los valores o los enfoques
educativos de actualidad; 3. Complejidad: demostrar que es viable implementar
las TIC en la enseñanza; 4. Prueba empírica: dar a los educadores la
oportunidad de probar las TIC en entornos no amenazantes, para lo cual, se
necesita tiempo y apoyo técnico. 5. Observabilidad: dar a los profesores
la oportunidad de observar el uso de las TIC aplicadas con éxito en la
enseñanza.
Referencias:
Coll, C. (2007). TIC y prácticas educativas:
realidades y expectativas. Ponencia magistral presentada en la XXII Semana
Monográfica de Educación, Fundación Santillana, Madrid, España.
Disponible en http://www.oei.es/tic/santillana/coll.pdf
Cerf, V. y Schutz, C. (2003). La
enseñanza en el 2025: La transformación de la educación y la tecnología.
Disponible en http://www.eduteka.org/Visiones2.php
Ramírez, J.L. (2006). Las tecnologías de la información y de la comunicación en
la educación de cuatro países latinoamericanos. Revista Mexicana de Investigación
Educativa, 11(28), 61-90.
Rueda, R., Quintana, A., Martínez, J.C. (2003). Actitudes, representaciones y
usos de las nuevas tecnologías: El caso colombiano. Tecnología y Comunicación
Educativas, 38, 48-68.
UNESCO. (2004). Las
tecnologías de la información y la comunicación en la formación docente. Guía
de planificación. París: Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura.



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